" EL ORFANATO DEL DIABLO "
Esto me pasó en un lugar que se llama "El Cerrito", en un pueblo del Estado de México, a una media hora de donde yo vivo.
Allí hay una vieja hacienda que se construyó en 1745 y por razones que no me creerás, no se terminó, ya que cuentan los albañiles de esa época; entre ellos mis familiares, que esta hacienda estaba habitada por un demonio de bajo astral que los asustaba y hasta llegó a lastimar en sus oscuras habitaciones a más de uno.
Por esa razón quedó abandonada por muchas décadas, pasando un tiempo terminó siendo un hospital en 1889 y misteriosamente todos los enfermos se morían, ninguno lograba sobrevivir, era como si algo atrapado en ese lugar les robara la vida y se alimentara de su desgracia.
Luego quedó abandonado nuevamente hasta que fue convertido en un tipo orfanato o casa de niños sin padres (como les decimos en México, huérfanos).
Eso hasta 1930 y por razones desconocidas hubo una gran masacre cierta noche, terminado con la vida de todos los niños que allí habitaban; en fin está construcción nunca funcionó.
Pareciera que ese demonio cegador de vidas, habitará esa hacienda y evitará siempre que la vida progrese y hasta siempre estará abandonado, como la última vez desde 1930.
Se dice que ese lugar había sido de tres niveles de sótanos, algo jamás visto en una construcción.
Cuenta la leyenda que en cierta época, alguien con un conjuro o hechizo de despojo logró atrapar a ese demonio y lo dejó cautivo en esos sótanos y allí permaneció por muchos siglos.
Este aterrador demonio, en ciertas noches lanzaba alaridos y quejidos que eran escuchados por muchos, que jamás imaginaron que abajo de ellos estaba el diablo viviendo...
Alguien logró encontrar la puerta al infierno que llevaba a los tres sótanos y cuenta que alli vivía o estaba amarrada una criatura demoníaca de aspecto terrorífico, pero que tenía mucho tiempo muerta, pues solo estaba su piel, garras y cuernos encadenada a una pared.
Esta noticia llegó a nuestros oídos por mucho tiempo pero jamás la creímos cierta, asta que unos amigos me convencieron de explorar y se nos ocurrió adentrarnos en aquella hacienda abadonada, lo confieso, desde que llegamos se sentía como el mal recorría tu piel y se adentraba como la sangre de tus venas, esta maldita casa tiene muchas habitaciones, cada una con un aspecto aterrador, sientes en todo momento que algo o alguien te está vigilando, es como si no estuvieras solo en ningún momento.
Esa noche entre más nos adentrábamos, más me estaba muriendo del terror, pero algo dentro de mí me hacía querer encontrar esos extraños 3 sótanos o la famosa puerta al infierno.
Tenía el deseo de ver aquel lugar tan horrible desde hacía muchos años y lo que era una historia, resultó ser más aterradora que su realidad, cuando llegamos a la puerta que te conduce al primer nivel del sótano, notamos que estaba sellada con cadenas muy viejas y gruesas, pero la puerta era de madera muy podrida y uno de mis amigos empezó a patearla hasta lograr desbaratarla prácticamente a la mitad.
Faltaba poco para la media noche cuando entramos a aquel pasillo que se extendía más de 4 metros, muy empinado para abajo, cada vez era más y más oscuro y a pesar de ser verano, créeme, no te miento si te dijera que allí abajo hacia un frío como si estuvieras dentro de un refrigerador.
Antes de llegar a otro nivel de escalera había un gran cuarto y en él muchas cosas abandonadas y viejas, pero nada de valor de aquella época.
Al ir bajando otro poco mas nos topamos con otra puerta que era de igual tamaño y similitud, pero esta se extendía 7 metros para abajo, ya no se veía nada, yo me estaba muriendo del miedo, algo me decía <<No entren, tal vez ya no saldrán>> y los rechillidos que el aire provocaba en puertas y ventanas se escuchaban como lamentos de algo que nos estaba esperando allí abajo.
Cuando por fin llegamos al fondo, notamos que había un último cuarto sellado con muchas cadenas y atorado con maderos de afuera hacia dentro, era como si alguien estuviera atrapando a algo o a alguien y nuestra curiosidad fue más grande que nuestra ignorancia y quitamos todo; entramos a ver qué ocultaban allí.
Quedamos boquiabiertos al alumbrar con las lámparas, notamos rasguños y arañazos en las paredes, era como si algo las hubiera rasgado de una forma brutal, como si allí estuviera encerrado un oso o peor aún, una bestia más fuerte, ¿pero qué o quién habría hecho tales daños en los muros?
En ese momento nos empezaron a fallar las lámparas que traíamos, se escucharon lamentos y quejidos y tratamos de entender que era producto del viento o hasta sugestión de nuestra parte, pero uno de mis amigos dijo que no tuviéramos miedo y sacó un bat de metal, en su nerviosismo lo soltó y este rodó al último nivel del sótano, pero lo raro era que la entrada del último sótano era de un tipo de fachada gótica muy extraña.
Las escalera bajaban de forma enroscada pero empezamos a escuchar que las escaleras del otro sótano empezaron a rechinar como si alguien viniera subiendo y se oyó como algo o alguien empezó a azotar las paredes de la entrada con el bat de metal que se nos cayó. Clarito se escuchaba como arañaban los muros, era como si golpearan de lado a lado las paredes y esa cosa estaba viniendo hacia nosotros cada vez más rápido, nos dió tanto miedo que empezamos a correr de regreso hacia arriba, aterrados.
Cuando yo volteo de reojo miro hacia abajo y te juro por Dios que no estoy mintiendo, vi como unas manos grandísimas, así como con garras y enormes uñas, se sujetaron de las orillas de la escalera del sótano y eso que se asomó era una bestia con cuernos, con los ojos rojos y los dientes muy largos y afilados y estaba amarrado con cadenas. Se nos quedó mirando como retándonos y lanzó un gruñido de una forma espantosa y espeluznante, que no supimos ni como salimos de ese lugar, pues no encontrábamos la salida.
De no ser por un niño que nos gritó, por aquí por aquí, vengan rápido, fue que corrimos hasta la salida y al estar ya afuera nos olvidamos del niño al que por suerte nos ayudó y jamás vimos ni por dónde se fue o quien era.
Fueron muchas cosas raras y confusas que experimentamos y que jamás quiero volver a pasar, eso fue lo que vivimos y pareciera una locura, pero no fui el único que lo vió, esa noche mis amigos también lo vieron y escucharon y desde esa vez uno de mis amigos quedó traumado del susto, desde esa noche ya nunca volvimos a ese lugar. Dos meses después, un familiar mío que no creía lo que le conté, fue a ver con otros y lo raro fue que la puerta de la entrada que asegurábamos todos haber derribado, estaba intancta con la misma cadena tal y cómo estaba antes de tirarla, como invitándolos a ingresar, ya no quisieron arriesgarse, eso nos llenó de miedo y jamás volvimos a aquel lugar que aun sigue abandonado hasta el día de hoy.
Por motivos de seguridad y para que exploradores, aventureros, cazadores de fantasmas y más no corran una suerte peor, es que decidimos no dar con exactitud el lugar preciso.
En ese lugar hay muchas apariciones de niños y mujeres descarnadas y se llama
"Hacienda los dos ejidos", no comprendo cómo pudimos poner en riesgo nuestra vida y hacer esa idiotez, el valor de meternos a ese lugar o la estupidez y curiosidad fue factor pero no sé que hubiera pasado si aquella criatura nos hubiera alcanzado...
Tal vez era el famoso demonio del orfanato que pedía más y más pero gracias a Dios ese niño fantasma nos salvó la vida.
Suceso ocurrido al C. Miguel Gallardo
Escrito y adaptado por Chemo San Juan.
El oso de la oscuridad 🐻



Comentarios
Publicar un comentario